¿Para qué se crean los blogs?
¿Cuál es el número de blogs que he creado?
¿Cuántas veces han caído en el olvido?
Preguntas a las que nunca encontraré respuesta... Lo que sí puedo decir con seguridad es que cada blog que he comenzado ha marcado un punto de inflexión en mi vida.
Cada uno de mis blogs es como el marcapáginas de un libro, que separa lo pasado de lo presente, pero también de lo futuro, y señala momentos de cambio, de finales y nuevos comienzos. Nunca sabré si los cambios son para bien o para mal, admitámoslo, a nadie le gusta cambiar cuando siente que todo a su alrededor es perfecto.
Las decisiones que cada uno de nosotros toma por su cuenta son difíciles de afrontar, he tomado ese tipo de decisiones y me he equivocado infinidad de veces, pero siempre me he consolado en el hecho de que nadie me había obligado a hacerlo, sino que había sido yo quien había optado por ello. A veces pienso que me habría gustado saber lo que ocurría si en lugar de decirle sí (o no) a algo, hubiera escogido lo contrario.
¿Alguna vez habéis tenido en vuestras manos uno de esos libros en los que la historia se desarrolla según tus elecciones? Cuando llegas a cierta página escoges una de las dos opciones que se te presentan y, dependiendo de la que elijas, debes ir a cierta página y seguir leyendo desde ahí ¿lo habéis hecho? Yo, después de terminar la historia completa, volvía atrás y elegía la opción contraria a la que escogí por primera vez para descubrir cómo la historia cambiaba...
Y eso era lo maravilloso del libro, que cambiaba totalmente. ¿No sería genial poder hacer eso con nuestra propia vida y, tras haber visto las dos posibilidades, elegir la que más nos gustara? El problema es que hay ciertas cosas en la vida que no dependen sólo de uno mismo y cuando las decisiones se toman por ti, no hay nada que hacer.
Sólo ser testigo del cambio y... es ahora mismo cuando asisto a un punto de no retorno.

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